La devaluación puede ayudar a las economías regionales

Si la inflación no se dispara, esta última devaluación no pasaría desapercibida en la economía argentina, generando ganadores y perdedores en distintos negocios. Favorece a aquellos que exportan, mejorando sus ingresos, y también a aquellos que tienen bajos costos dolarizados.

Empezando por los ingresos, un punto clave es conocer, para cada rubro agrícola, qué porcentaje de su producción se destina a las exportaciones, tanto sin elaborar (producción primaria) como industrializada. ¿Qué rescatamos? Que el agro argentino es muy diverso. Hay productos muy exportables como porotos y otros que los son muy poco, como la yerba mate.

Pensando en regiones, algunas presentan casos extremos. Por ejemplo, en el NEA está el té (muy exportador) y la yerba mate (muy mercado interno). Algo similar ocurre con el NOA, con limones y porotos (muy exportador) y el azúcar (más mercado interno) y en Cuyo con la ciruela (exportador) y el durazno (mercado interno).

Esto implica que en cada región habrá ganadores y perdedores con la reciente devaluación. A estos datos se le podría agregar los costos. En términos generales, la producción primaria tiende a ser más intensiva en mano de obra (especialmente para la cosecha), con costos poco dolarizados. Obviamente hay grandes excepciones como la soja, trigo y azúcar.

Tomando el caso general, los sectores mejor posicionados serían aquellos muy exportadores y con bajos costos dolarizados, como el poroto y el ajo. En cambio, estarían peor posicionados aquellos sectores poco exportadores y muy industrializados (costos más dolarizados), como durazno y azúcar.

Este análisis es bastante general para cada producto, dejando en claro que algunos se diversifican en varios negocios. Por ejemplo, el del vino tiene su complejidad. De la uva se obtienen varios derivados (vinos, jugos, uva de mesa, pasas), y de acuerdo a su dimensión rescatamos tres: los vinos varietales (malbec y otros), mejor cotizados, de los cuales la mitad se exporta. Este es un negocio no tanto de volumen, sino de margen de ganancias.

Por otro lado, están los vinos genéricos, un negocio de volumen y bajos márgenes, que se destinan la mayor parte al mercado interno, y por tanto, se ven muy afectados con la reciente devaluación. El tercer derivado de la uva son los jugos (mostos), que es un commodity que se exporta en un alto porcentaje, también beneficiado con la devaluación.

Hay otros factores que también son relevantes especialmente en la actualidad. Una es la cosecha, como la sequía que ha impactado a la soja. Otro factor es el precio internacional. En la soja su precio ha venido cayendo en los últimos meses debido a la guerra comercial entre Estados Unidos y China. También sufren bajos precios otros productos como el azúcar, lo cual explica la problemática de este sector en el norte argentino.

Otro factor relevante es la fuerte dependencia con Brasil que tienen varios productos regionales, como los productos olivícolas (aceitunas y aceite de oliva) y frutas industrializadas (ciruelas y duraznos). Aunque a la economía brasilera le cuesta recuperarse, ha importado más de algunos productos argentinos en la primera mitad de este año, entre los cuales están las manzanas, aceite de oliva y trigo.

En el caso del agro, un aspecto crucial es la dinámica de los precios pagados al productor primario. En varios casos, produce materia prima de otros bienes, y por ende, el precio para el productor depende principalmente del precio de esos bienes. Y si éstos últimos se exportan, la devaluación debería favorecer a los productores primarios.

En la soja, la devaluación ha compensado la caída en su precio internacional, algo que no ocurrió con el ajo. En frutas, como manzanas y peras, la devaluación llegó luego de las cosechas, por lo cual es posible que su efecto no haya llegado a los precios pagados a productores.