En su defensa, el juez Freiler denunció un plan para disciplinar jueces

El camarista intentó justificar sus gastos y rechazó el juicio político. Sus extrañas explicaciones.

La expectativa era grande, y no quedó defraudada.Citado por la comisión de Disciplina del Consejo de la Magistratura para su descargo ante la acusación por mal desempeño de sus funciones, el juez Eduardo Freiler asistió para dar pelea:cuestionó su acusación por nula, intentó justificar algunos detalles de su exuberante colección de gastos y entregó un escrito con más explicaciones, tan singulares como su controvertida contabilidad. Para el final, apeló a un hit argumental de uso diario por parte de muchos ex funcionarios acusados de corrupción: vinculó su juicio con un supuesto intento del gobierno por disciplinar y condicionar a los jueces.

Como en un examen universitario, el desempeño del integrante de la sala I de la Cámara Federal en su tramo oral habría sido pobre, según testigos. Apenas se concentró en desmentir que sus viajes de trabajo hayan sido truchos para justificar vacaciones, y se escandalizó por un error en la imputación de gastos en telefonía celular. Ante la curiosidad del senador Angel Rozas por su supuesto enriquecimiento ilícito, Freiler remitió su respuesta al escrito que entregó en el Consejo.

Allí, el juez despotrica contra el proceso político al que es sometido: “se han violado garantías constitucionales, se ignoraron actuaciones judiciales y el efecto y validez de una sentencia firme; se cometieron errores de análisis e interpretación de pruebas y hechos, que sumadas a profundas deficiencias investigativas derivaron en groseros errores”, dice.

Freiler se queja también de que este proceso no tenga una segunda instancia revisora. “Una eventual suspensión sería una gravísima sanción sin posibilidad alguna de revisión”, Por eso, razona el camarista, el juicio político del que es objeto se trata “innegablemente, de un trámite inconstitucional”. Por eso, estas “enormes falencias del sistema lo hacen perverso, permeable a gravísimos abusos y deficiencias investigativas sin posibilidad de remedio. Y lo que es más grave: nos pone a merced de ‘voluntades políticas de turno’ y de mezquinas disputas que atentan abiertamente contra la institucionalidad, la independencia del Poder Judicial”. Sin embargo, el juez avisa que lo suyo no es más que una “humilde opinión”, y no una impugnación al proceso.

Respecto a las acusaciones en su contra, el camarista niega haber falseado declaraciones juradas de bienes. Por ejemplo, afirma que no declaró cinco cuatriciclos descriptos por la jueza Pérez Pardo -su ex esposa-, porque en verdad los había comprado su padre para ponerlos a disposición de los huéspedes de la hostería que tiene en Necochea. Según Freiler, después del divorcio en 2011 su ex mujer cometió el error de incluirlos en su declaración. ¿La causa? Despecho: “Es sabido que en la mayoría de los divorcios se generan resquemores, sospechas, rencillas y disputas por bienes y cuotas alimentarias, de manera que, cabe suponer, tal error de de Pérez Pardo es producto de esa delicada situación”. Respecto a la propiedad de once lotes en Necochea, el juez dice que no los incluyó en su declaración porque se trató de una donación de su madre, Delfa Torres, que generosamente los inscribió a su nombre. Como Freiler no pagó nada por ellos, jamás los consideró un ingreso. Y punto.

Otra fuente de acusación fue la declaración de una moto de agua por debajo del precio de mercado. ¿Que dice el juez? Que él no la compró. “El adquiriente originario, vinculado al doctor Freiler en una relación de amistad familiar desde hace largo tiempo, se la cedió”. Textual.

Respecto al incremento patrimonial injustificado y a la inconsistencia de gastos, el acusado se dice víctima de la violación de la cosa juzgada y del secreto bancario y fiscal. “La Caja de Valores, la AFIP y el Banco Central entregaron datos protegidos por el secreto. Como la información obtenida proviene de delitos, determinarán la nulidad de cualquier imputación que emane de tales violaciones”. Un dato clave: “la AFIP nunca detectó inconsistencias en el patrimonio ni en la relación entre ingresos y gastos”, se defiende el juez.

Hay más explicaciones. Que sus autos de colección no gastan grandes cantidades de nafta porque los usa de a uno; que la casa de Olivos que compró hace años era barata porque estaba “deteriorada” y su dueño necesitaba venderla; que las reformas a ese inmueble no se terminaron ni se pagaron;que entre los gastos de su abultada tarjeta de crédito hay consumos de sus hijos, y que en su economía es clave el ingreso de su padre jubilado, que cobra 117.255 pesos por mes.

Otra acusación, de tinte moral, refiere a deudas impositivas. Responde Freiler: “¿Por qué motivo un ciudadano, por ser juez, no puede priorizar el destino de sus ingresos, relegando, eventualmente, al fisco y favorecer a otros acreedores u otras erogaciones, suntuarias o no?” No más preguntas, doctor Freiler.