Los pequeños países que están surfeando la gran ola de las criptomonedas

El tamaño de la economía es menos importante que la flexibilidad de sus regulaciones.

A principios del 2018 el mercado de las monedas digitales alcanzó un valor de más de $800 millones de dólares. Para poner la cifra en perspectiva, equivale al valor de empresas como Tesla, Netflix, Intel y Comcast, sumadas (con base en cifras de NASDAQ). De acuerdo con Jesse Powell, CEO de Kraken, este mercado podría llegar al trillón de dólares durante el 2018.

Cuando hay una torta tan grande por repartir muchos quieren recibir un pedazo. Más allá de los líderes del sector, como Japón, Estados Unidos, Corea del Sur y Suiza (que tiene su propio "Cripto Valley" en referencia a la meca de la tecnología, Silicon Valley) hay nuevos jugadores que entran en escena y buscan convertirse en las próximas cripto – economías, donde no hace falta ser grande para ser relevante. Las regulaciones son la clave para figurar en el sector.

En Europa, Malta se ha autoproclamado como la "Isla Blockchain". Con menos de un millón de habitantes, el pequeño país mediterráneo le da la bienvenida a las startups enfocadas en el desarrollo de estas tecnologías. Empresas como Binance y OKEx, los dos mayores intercambios de criptomonedas del mundo por el volumen diario de transacciones, han mudado sus operaciones de Hong Kong a Malta. Con ellas, otros 20 proyectos buscan sumarse a la isla gracias a las amigables regulaciones que incluyen la exención del IVA y de algunos trámites de licencias y permisos para su operación.

Estonia por su parte avanza a pasos agigantados para convertirse en una nación digital gracias a su programa e-residency, el cual permite a personas de otros países obtener la ciudadanía digital a través de una simple aplicación online y el pago de 100 euros. Este programa ha sido tan bien recibido que la Unión Europea firmó el acuerdo llamado "Tallinn Declaration on e-Government" con el que buscará expandir la emisión de identificaciones digitales en sus residentes y facilitar el pago de servicios gubernamentales electrónicos. Para muchos, Estonia se asemeja más a una startup de Silicon Valley que a un país: la ex nación soviética ya trabaja en el lanzamiento de su propia criptomoneda llamada Estcoin, la cual a pesar de que promete revolucionar la atracción de inversión extranjera, ha tenido altibajos debido al choque con el Banco Central Europeo que establece el uso del euro como la única moneda oficial.

A pesar ocupar el lugar 16 dentro del rankin de los mayores mercados de bitcoin, Australia se perfila para convertirse en un importante centro de empresas de criptomonedas y tecnología blockchain gracias al establecimiento de regulaciones más competitivas. Fue el pasado mes de abril cuando el regulador australiano AUSTRAC (Australian Transaction Reports and Analysis Centre), autorizó a los dos primeros intercambios de divisas digitales: Independent Reserve y CoinSpot, a estas se les sumaron otras startups como Blockbid y BTC Markets. Australia fue el segundo país (detrás de Japón) en declarar a bitcoin como una forma de pago legal, y actualmente conciente a las monedas digitales al no gravar su compra con el impuesto GST (goods and services tax).


En Latinoamérica, México y Venezuela han abierto camino y establecido significativos avances en el sector. México fue una de las primeras naciones en sostener una postura en contra de las criptomonedas al considerar que algunas ICO (ofertas iniciales de criptoactivos) podrían violar la ley y ser clasificadas como un crimen financiero. Sin embargo, también ha sido uno de los primeros países de la región en implementar regulaciones más claras a través de su ley financiera, la cual busca mejorar las tecnologías fintech, especialmente a las empresas de criptomonedas y crowdfunding.

Venezuela es un caso único, el país sudamericano se convirtió en la primera nación en lanzar su propia criptomoneda, el Petro, una moneda digital respalda por las reservas de petróleo, diamantes, gas y oro de la nación. El país ya prepara el lanzamiento de una nueva versión llamada Petro Gold. Venezuela también sorprendió con la apertura de la primera "Crypto-escuela" del mundo llamada Granja Laboratorio Petro School, con la cual se busca fomentar la educación en temas de minería, venta y compra de criptomonedas. Adelante también está Brasil, el mayor mercado de bitcoin de la región y el número 12 a nivel mundial. Del 2016 al 2017 el país pasó de mover USD $160 millones en transacciones de bitcoin a USD $2.4 millones. Se estima que en Brasil hay cerca de 1.5 millones de inversores de bitcoin.

Malta, Estonia y Australia muestran nuevas formas de lidiar con criptomonedas y blockchain. A esta tecnología se le encomendó la compleja tarea de revolucionar diferentes sectores clave para la economía mundial, desde pagos internacionales más rápidos y seguros, hasta la gestión de servicios públicos como identificaciones digitales, pago de impuestos, votaciones y transacciones bancarias.

Si bien existen líderes como las siempre poderosas startups de Silicon Valley y países como Japón y Corea que juntos concentran más del 65% de las transacciones de bitcoin, las nuevas cripto-economías prometen balancear estos escenarios a través de una mayor y equilibrada competencia. Con su flexibilidad impulsan el desarrollo de soluciones que muy probablemente estaremos usando en un corto plazo.