Trump cancela negociaciones de paz con los talibanes en EE.UU.

Poco después de que el grupo insurgente talibán reivindicara un atentado en Kabul en el que murió un soldado estadounidense, el presidente Donald Trump canceló las negociaciones de paz que iban a realizarse hoy en secreto en territorio norteamericano entre su gobierno, el afgano y esa milicia.

"Sin que nadie lo supiera, los principales líderes talibanes y, de forma separada, el presidente de Afganistán, iban a encontrarse de manera secreta conmigo el domingo en Camp David. Iban a venir a Estados Unidos esta noche", escribió anoche en Twitter, en referencia a la residencia de verano presidencial, famosa mundialmente por haber sido la sede de otros acuerdos de paz.

"Desafortunadamente, y con el objetivo de conseguir una falsa capacidad de negociación, reconocieron la autoría de un ataque en Kabul, en el que murieron uno de los nuestros grandes soldados y otras 11 personas. Inmediatamente cancelé la reunión y suspendí las negociaciones de paz", continuó.

El atentado que Trump señaló como la causa de la ruptura de las negociaciones sucedió el jueves pasado en la capital de Afganistán en un barrio aledaño a la llamada Zona Verde, donde se encuentran la embajada de Estados Unidos y la sede de los servicios de inteligencias afganos, entre otros edificios políticamente relevantes.

Diez afganos civiles, un soldado estadounidense y un militar rumano murieron en el acto. Se trata del militar estadounidense número 15 que muere en combate o en atentados en lo que va del año.

Desde Afganistán, en tanto, los talibanes culparon al gobierno de Estados Unidos por el fracaso del diálogo y lo acusaron de "inexperto" y de demostrar "una falta de entusiasmo".

"Los estadounidenses sufrirán más que nadie por haber cancelado las negociaciones", sentenció el vocero talibán, Zabihullah Muyahid, en un comunicado difundido en redes sociales y reproducido por la agencia Europa Press.

El vocero descartó el argumento de Trump, lo acusó de olvidarse de los "cientos de afganos muertos bajo martirio debido a los ataques de Estados Unidos y sus aliados" y ratificó la posición del movimiento insurgente: la retirada de las tropas extranjeras a cambio de la paz.

El gobierno afgano, en cambio apoyó la decisión de Washington y confirmó que el diálogo, en todos los niveles, ha sido cancelado.

"El pueblo afgano y el gobierno quieren una paz duradera y están comprometidos a esforzarse por la paz, pero consideran que la violencia de los talibanes y los ataques contra los afganos son el principal obstáculo de las conversaciones de paz en curso", afirmó la oficina del presidente afgano, Ashraf Ghani, según la agencia de noticias EFE.

El gobierno estadounidense comenzó formalmente las negociaciones de paz con el movimiento insurgente talibán en Qatar en febrero pasado.

Los contactos comenzaron antes y, en principio, buscaban facilitar un diálogo con el gobierno afgano. Pero cuando éste fracasó, Washington decidió avanzar con su propio proceso de paz, con la convicción que un acuerdo para su retirada facilitaría luego negociaciones entre el gobierno afgano y los talibanes.

La semana pasada, tanto el enviado de Washington como la cúpula talibán anunciaron que estaban a un paso de firmar un acuerdo de paz. Adelantaron que éste incluiría la retirada de 5.000 soldados estadounidenses en 135 días, como primer paso.

Actualmente, Estados Unidos tiene desplegados 14.000 militares, una cifra bastante mayor a los 8.400 que estaban cuando Trump asumió el poder con la promesa de poner fin a "guerras ridículas", como la de Afganistán.

Pese a que los primeros contactos entre el enviado estadounidense y los talibanes en Qatar se enmarcaron en una tregua acordada entre la milicia y el gobierno afgano, este entendimiento se cayó poco después.

En una señal de pragmatismo que suele caracterizar a los procesos de paz exitosos, Estados Unidos decidió continuar con las negociaciones y la escalada de violencia no cesó ni siquiera con el anuncio de "un umbral de acuerdo" que hicieron ambas partes el domingo pasado.