Qué necesita la Argentina para el pleno empleo

Los planes sociales tienen por objeto que la persona no aprenda un oficio, quede congela.

El Preámbulo de la Constitución nos obliga a "...promover el bienestar general...".

En un país industrializado bienestar general es pleno empleo: pleno empleo de trabajo (el que busca trabajo, encuentra). Pleno empleo de capital. El que tiene un ahorro lo reinvierte (1). Pleno empleo del suelo y del Mar Argentino.

¿Es posible lograr el pleno empleo en la Argentina actual? Sí. Hay que provocar que los empleadores quieran tomar más gente y liberar la oferta de trabajo.

Demanda

Los empleadores, para querer emplear, deben ganar dinero con su actividad. Si pierden, si apenas cubren los costos, si no tienen perspectivas, no toman personal. Aún rentables, tomarán personal sólo si su costo puede ser recuperado.

Para ganar dinero resulta imprescindible una baja de impuestos significativa y de rápido efecto. IVA 0% para alimentos, forrajes y combustibles, IVA 10% para el resto, eliminación de impuestos a los sellos e ingresos brutos, eliminación del impuesto al cheque, eliminación de todo impuesto o tasa sobre servicios públicos, eliminación de impuestos internos sobre combustibles. En este contexto recesivo, eliminar los adelantos impositivos, retenciones y percepciones por su costo financiero.

Eliminación de toda carga social. No de algunas provincias sí y otras no, o de quienes tienen planes sociales o su primer trabajo. Eso sólo provoca que se eche un empleado caro para reemplazarlo por uno barato. Causa un reemplazo de individuos y no aumento de empleo. Las reglas que sirven (y respetan la CN) son las universales.

Mantener ANSES (10%), ART y cuota sindical. Dejar intactos los convenios colectivos (vacaciones, etc.). Acabar con la litigiosidad, verdadero cementerio de PyMes.

Eliminar todo otro impuesto sobre el trabajo, fondos que los políticos le quitan a los trabajadores formales para dárselo a lúmpenes o para quedárselo para sí vía sobreprecios.

* Salud: Las obras sociales sindicales brindan un servicio superior al de los hospitales públicos. Alivian un sistema ya colapsado. Continuar con la administración sindical pero con financiamiento de la Nación. Eliminar el impuesto a las ganancias sobre el salario.

La suma de efectos (baja de impuestos generales que estimulan la producción y baja de los costos) provocará un rápido aumento de la demanda laboral.

OFERTA

El mercado de trabajo se encuentra fragmentado. a) empleo público, b) empleados privados formales, c) personas que reciben planes por no trabajar, d) inmigración y mercado informal.

* Empleo Público: El Estado constituye el 50% del empleo. Solía ser un trabajo mal pago. Desde el gobierno de Fernández, ahora exacerbado, los sueldos estatales de la burocracia administrativa son notoriamente superiores a los del empleo privado. En algunas zonas los privados sufren la competencia desleal de salarios estatales artificialmente altos.

Existen trabajos que son relativos a las funciones inherentes del Estado (FFAA, médicos, paramédicos, docentes, FFSS, magistrados, servicio diplomático, SMN). Los denomino específicos. Son una pequeña porción del total. El resto corresponde a tareas burocráticas, muchas veces innecesarias o redundantes.

Dentro del empleo estatal burocrático -no específico- cabe hacer distinciones. Parte está concebido como un seguro de desempleo. Hay que mantenerlo hasta que vuelva el pleno empleo. Es canallezco echar a un peón de maestranza o a los operarios de Fabricaciones Militares de Azul mientras se mantiene a la esposa del diputado (que gana 10 veces más). Es una crueldad decir que hay que echar dos millones de personas en un país con desocupación.

Otra fracción del empleo no específico es político. Militantes, familiares de funcionarios. Nuestra casta política es una Familia Real Británica, con la diferencia que en lugar de ser 20 personas, son medio millón.

Unas 500.000 personas que ganan entre $ 100.000 y $ 150.000. Sin aptitud alguna, violatorio del art. 16 de la Constitución. Hay que desprenderse de esa gente sin miramientos. Será el ajuste de la política.

Dejen a los ascensoristas y operarios de Fabricaciones Militares tranquilos.

Con este ahorro se podrá mejorar los sueldos de los funcionarios específicos.

* Controlar el presentismo: Quien sin estar enfermo, falta asiduamente, ya tiene otro trabajo. El empleo estatal como seguro de desempleo no corre para estos casos.

PLANES SOCIALES

Están diseñados para retirar a la persona del mercado de trabajo. Se le paga para que no ofrezca su trabajo. Quien consigue un trabajo formal, pierde el plan, por lo tanto el planero no lo ofrece o lo ofrece en negro. Es una perversión mayúscula por parte del Estado someter a un individuo a esta indignidad.

El sistema de planes sociales argentinos, como ya he dicho en (2) ha sido diseñado por la socialdemocracia e impuesto aquí por los organismos internacionales.

El discurso oficial es nosotros ayudamos a pobres e indigentes. El efecto real es el contrario: desincentiva la búsqueda de empleo formal, impide aprender un oficio.

Hay que continuar el pago de la actual nómina de beneficios independientemente de que consigan trabajo o no. Prometerlo, y mejor aún, cumplirlo. Romper la perversión de forzar a la informalidad. Así, finalmente, se podrán conocer los cifras reales de desocupación.

INFORMALIDAD

El empleo informal está cubierto por beneficiarios de planes (criollos e inmigrantes) o por inmigrantes recién llegados sin planes. En el siglo XXI ha habido una gigantesca ola inmigratoria escondida en las estadísticas oficiales y de lo que la prensa no habla. Hay una política de promoción de inmigración de colombianos, peruanos, bolivianos y paraguayos. El objeto es incentivar el narcotráfico.

El resto está integrado por trabajadores lábiles frente a empleadores abusivos. Gente que proviene de países sin tradición sindical. La inmigración es incentivada por los políticos para tener nuevos votantes. Son votos.

Los organismos internacionales tienen otro objetivo: estimulan y financian la discriminación positiva a favor de inmigrantes de los países limítrofes. Forma parte de un plan de ingeniería demográfica ejecutado por la ONU para Occidente.

Propongo cerrar la inmigración temporariamente hasta tanto se logre el pleno empleo.

El objetivo enunciado de planes sociales e inmigración es el buenismo. El real es otro. Es debilitar a los sindicatos y al trabajador formal.

Es coordinado: sacar las empresas industriales del país (de Inglaterra a India o Pakistán, de Estados Unidos a México, de Argentina a Brasil). Condenar a miles de trabajadores especializados a la ignominia del desempleo y a la dádiva estatal. Quebrarles el espinazo, minarles la autoestima.

Los planes sociales tienen por objeto que la persona no aprenda un oficio, quede congelada fuera del sistema.

La inmigración implica el reemplazo de personas con cultura laboral y sindical (en Estados Unidos, Inglaterra, Francia, acá) por personas que provienen de países sin nuestros nuestros historiales. El plan ha sido exitoso hasta el 2016 (Brexit, Trump) hasta que millones de trabajadores formales manifestaron su descontento.

PASIVIDAD

Resulta incomprensible la pasividad de los sindicalistas argentinos frente a esta ingeniería social contra el trabajador formal. El objetivo de las políticas socialdemócratas impuestas es debilitar a los trabajadores formalizados y por elevación, a los sindicatos.

Socialmente es una tragedia. El entorno familiar y social de un obrero metalúrgico es culturalmente opuesto al lumpenaje narco que asesina niñas de 10 años o las obliga a pelear por apuestas (Sheila). Este es el costo real de estas políticas del Banco Mundial que aceptan nuestros políticos.

En la Argentina, años atrás, había millones de trabajadores sindicalizados. Hoy, referentes sociales subordinados al gobernante de turno y sumisos a los organismos internacionales reemplazan a los sindicalistas.

Se ha ejecutado un plan que ha debilitado a los sindicatos y, lo más curioso, es que en Argentina, Estados Unidos y Gran Bretaña, los sindicalistas dejaron que esto suceda. Mi propuesta es lo contrario: Pleno empleo y plena formalidad.