Epoc: causa demasiadas muertes a pesar de ser prevenible y tratable

Pocos consultan al especialista, se hacen menos espirometrías que las que se deberían y la mayoría llega al diagnóstico cuando la enfermedad se encuentra en estadios avanzados.

En sus primeras fases es posible que no produzca síntomas significativos. Pero, a medida que la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (Epoc) progresa, la calidad de vida se deteriora notablemente. Por eso un porcentaje elevado de pacientes tarda en hacer la consulta médica oportuna, arribar al diagnóstico adecuado y lograr así controlar esta afección frecuente, prevenible y tratable.

Se trata de una patología que se caracteriza por una limitación del flujo aéreo en las vías respiratorias y sus principales síntomas son la tos persistente o que produce mucha mucosidad -a menudo conocida como "tos de fumador"-, la sensación de falta de aire -especialmente durante la actividad física-, las sibilancias o un silbido o chillido que se producen al respirar, y la presión en el pecho.

Si bien es menos frecuente que el asma bronquial (la enfermedad respiratoria crónica más común), la Epoc tiene una tasa de mortalidad ocho veces mayor.

Su prevalencia está directamente relacionada con el hábito de fumar, aunque en países en vías de desarrollo también se consideran otros factores predisponentes tales como la exposición al humo de leña, a otro tipo de gases, y los antecedentes de infecciones respiratorias en la infancia.

MAS EN HOMBRES

Según lo reveló el estudio EPOC.AR, en la Argentina esta enfermedad afecta al 14,5% de la población mayor de 40 años (alrededor de 2.300.000 argentinos) y se da más en hombres (18%) que en mujeres (11%).

Asimismo, este trabajo -organizado por la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria- comprobó que existe una elevada tasa de subdiagnóstico: solo un 22% de los sujetos diagnosticados con Epoc durante el estudio sabía que padecía la afección.

"Solamente el 10% de los pacientes con Epoc son evaluados por el especialista, a excepción de aquellos que realizan un curso de cesación tabáquica y a quienes se les realiza una espirometría", afirmó el doctor Alejandro Salvado, jefe del Servicio de Neumonología del Hospital Británico, al ser consultado sobre las razones que llevan a estas cifras de subdiagnóstico.

"La mayoría de los pacientes son vistos por el médico generalista, que no utiliza la espirometría como una herramienta habitual en su práctica clínica, probablemente por la poca disponibilidad del estudio en algunas zonas del país. Sin embargo, el diagnóstico de Epoc se hace mediante la espirometría: un estudio sencillo, económico y fácil de realizar", añadió.

En ese sentido, Salvado confirmó que las personas con Epoc en la mayoría de los casos realizan la consulta al especialista cuanto la afección se encuentra ya en una fase avanzada.

"El riesgo de padecer Epoc y no tratarla es la progresión natural de la enfermedad, que lleva a los pacientes (no en todos los casos) a la insuficiencia respiratoria, con necesidad de oxígeno", remarcó el neumonólogo.

Según detalló el especialista, la enfermedad tiene varios grados de severidad de acuerdo al compromiso que haya en la espirometría y las veces que se exacerbe o reagudice.

"Las fases se dividen de acuerdo al grado de obstrucción evaluado por la espirometría: el grado más severo es el D y el más leve es el grado A. El síntoma cardinal es la falta de aire (disnea) junto a la intolerancia al ejercicio, la producción de flemas y los silbidos en el pecho. Estos síntomas en pacientes fumadores o ex fumadores en mayores de 40 años hacen pensar en el diagnóstico de EPOC", subrayó Salvado, quien hizo hincapié en que a pesar de que la enfermedad no se cura, sí se pueden mejorar los síntomas.

En esa misma línea puso de manifiesto que hoy en día existe un enorme arsenal terapéutico para la Epoc, comenzando con la terapia de cesación tabáquica y la promoción de la actividad física como tratamientos fundamentales. "A ello se le suman los broncodilatadores que mejoran la sensación de falta de aire (disnea)", añadió.

PERFIL DE RIESGO

Por su parte, el doctor Gastón De Stefano, médico neumonólogo de Ineba, indicó que "se debe sospechar la posibilidad de EPOC ante todo paciente con más de 40 años con historia de tabaquismo que haya fumado más de 10 paquetes por año y que presente síntomas respiratorios crónicos como disnea o tos habitualmente matutina y con expectoración".

"Es importante tener en cuenta que los fumadores le restan importancia a sus síntomas por lo que se debe hacer un seguimiento riguroso de estas manifestaciones a todos los fumadores a partir de los 40 años", insistió el experto.

Respecto de las alternativas terapéuticas, De Stefano coincidió con Salvado al afirmar: "Para su tratamiento hay diferentes opciones farmacológicas -broncodilatadores de acción corta o prolongada y corticoides inhalados- como así también otras medidas que ayudan a aliviarlo. Hay también tratamientos innovadores que aún están en etapa de experimentación, aunque ninguno de ellas cura o cambia el curso de la enfermedad, solo alivian los síntomas y disminuyen la frecuencia de las exacerbaciones".

CAMBIO DE HABITOS

También hizo hincapié en que lo principal es dejar de fumar. "Esta es la medida más eficaz. Retrasa la pérdida de función pulmonar y mejora la sobrevida, cambiando el curso de la enfermedad", expresó el especialista de Ineba.

Del mismo modo, instó a no usar cigarrillos electrónicos para dejar de fumar. "Es importante aclarar que si bien mucha gente los usa, estos aparatos están prohibidos por la Sociedad de Neumonología como método de cesación tabáquica porque tienen tóxicos y mantienen el hábito", aclaró.

Sumadas a la práctica de ejercicio físico de manera regular, otras recomendaciones clave que brindó De Stefano para mejorar el control de la afección son comer de manera saludable, es decir una dieta variada y equilibrada (no se aconsejan suplementos nutricionales), y una buena hidratación.

Explicó además que contar con las vacunas antigripales anuales ha demostrado reducir las exacerbaciones en personas con Epoc. "A su vez, los pacientes de 65 años y los menores a esta edad pero con estadios avanzados de la enfermedad, deben darse la vacuna antineumocócica", agregó.

Por último, De Stefano comentó que la tendencia actual es el manejo individualizado del paciente con Epoc, utilizando las diferentes estrategias farmacológicas de acuerdo con la sintomatología de cada uno, pero sin olvidar la medida general más importante que debe ser aplicada a todos los pacientes, que es el dejar de fumar. "Dada la alta tasa de subdiagnóstico y la escasa utilización de la espirometría, son necesarias más estrategias sanitarias para lograr una mayor concientización sobre la enfermedad en la población", finalizó.