La verdadera razón por la que el fin de las retenciones es apenas una promesa

El reclamo llegó a la sociedad hace ya más de una década, cuando la resolución 125 dictada por el entonces ministro de Economía, Martín Lousteau, proponía afrontar la falta de fondos con la aplicación de un esquema de derechos de exportación móvil para el sector agropecuario, lo que generó una reacción que impactó fuertemente en la administración kirchnerista.

El fin de las retenciones, que habían resurgido durante la gestión de Eduardo Duhalde en 2002 tras la convulsionada salida de la convertibilidad, fue la bandera que levantó el campo y recogió Mauricio Macri para encarar con éxito las elecciones que cuatro años atrás lo llevaron a la Presidencia.

Pero el tiempo pasó y hoy el jefe de Estado se enfrentará una vez más a los representantes del campo con la promesa de que a fines del año próximo, si es reelecto, cumplirá con su palabra. La razón es siempre la misma: la crisis económica que los gobiernos buscan afrontar con mayor presión impositiva.

Y en un país donde el campo es uno de los escasos sectores que proyecta crecimiento para este año y la recaudación sube por debajo de la inflación, pese a que ya se contabilizan 163 impuestos entre los nacionales, provinciales y municipales; las retenciones, extendidas a todas las exportaciones, siguen siendo la ‘salida fácil’.

De hecho, sólo por este concepto, el campo dejará en las arcas del Gobierno más de $ 16.000 millones en los cuatro meses previos a las elecciones primarias. Justo cuando Cambiemos más lo necesita, si pretende reforzar la posibilidad de extender su proyecto nacional para, una vez más, intentar cumplir con las asignaturas pendientes, como la repetida promesa de que las retenciones sean solo parte del pasado.