Especialista sobre Rusia y Eurasia advirtió sobre posible guerra nuclear

El presidente del Observatorio Hispano-Ruso de Eurasia, Fernando Moragón, habló sobre las luces de alarma encendidas por los ataques de Estados Unidos y la réplica a modo de respuesta de Rusia.

Los ataques de Estados Unidos a Siria y Afganistán, bajo el argumento de estar combatiendo al Estado Islámico (EI) y la advertencia a Corea del Norte por su programa nuclear, así como la réplica a modo de respuesta de Moscú a Washington, encendieron luces de alarma mundiales por la escalada bélica impulsada por Donald Trump.

Este escenario, según sostuvo en una entrevista concedida a Télam Fernando Moragón, presidente del Observatorio Hispano-Ruso de Eurasia (OHRE), lleva a la posibilidad de una guerra nuclear que nunca estuvo tan cerca como desde hace 60 años.

"Si al final Trump cae en manos del establishment belicista tanto demócrata como republicano, vamos hacia una situación muy complicada. Creo que estamos ante el momento más peligroso y más cercano a una guerra nuclear desde la crisis de los misiles con Cuba", afirmó el destacado especialista en Rusia y Asia Central.

Y agregó que los rusos lo dicen claramente: Si siguen con el programa de sistema de defensa antimisiles en Europa y nosotros vemos que su implementación es lo suficientemente efectiva como para terminar en un futuro próximo con un contraataque nuclear ruso, atacaremos antes.

Los posibles escenarios de la contienda bélica, sin embargo, no serían en territorios estadounidenses o rusos sino terceros países que, por diferentes circunstancias, son centro de los cuestionamientos de una y otra potencia.

En ese sentido, Moragón recordó que el propio presidente ruso Vladimir Putin, en una rueda de prensa con periodistas extranjeros, dijo que los primeros sitios que atacarán serán en los que ya en aquel momento se estaba desarrollando el sistema antimisiles en Europa, es decir Polonia y España.

"También podría ser Corea del Sur, ya que en Estados Unidos no sólo están pensando en un sistema antimisiles sino directamente llevar hasta allí armas nucleares", sostuvo este licenciado en Geografía e Historia.

"El gran peligro –analizó- es que si siguen por la vía de presionar a Rusia y China con la idea de que Estados Unidos puede lanzar un ataque nuclear y con un sistema de defensa antimisiles parar el ataque en contrario, con lo cual ganar sin que le pegue un misil, es algo muy loco". Los ataques de Estados Unidos a Siria y Afganistán de la última semana bajo el argumento de estar combatiendo al Estado Islámico (EI) y la advertencia a Corea del Norte por su programa nuclear, así como la réplica a modo de respuesta de Moscú a Washington, encendieron luces de alarma mundiales por la escalada bélica impulsada por Donald Trump.

Al contrario de lo que se puede pensar, para Moragón Siria no estaría tan claro como posible escenario de esa contienda nuclear.

"El problema es que la estrategia de que los yihadistas terminarán con el poder de Bashar al Assad les ha salido mal a Estados Unidos y sus aliados, por lo que se han quedado sin saber qué hacer y encima con agendas distintas", sostuvo.

Y lo de las "agendas distintas" lo describió con precisión: Estados Unidos apoya a los kurdos del norte de Siria que están enfrentados con los turcos, aliados de la OTAN y de EEUU; los turcos advirtieron que si hay un Estado kurdo en Siria o una autonomía kurda, atacarán; Arabia Saudita está en contra de grupos yihadistas que están en torno a los Hermanos Musulmanes y Qatar apoya a los Hermanos Musulmanes. Estados Unidos mismo, en Irak combate al EI y en Siria los apoya contra Al Assad. "Es una esquizofrenia", afirmó .

Para Moragón, la explicación del ataque con 59 misiles a una base naval en Siria se explica por la "guerra civil interna" entre los demócratas encabezados por la familia Clinton y una parte del Partido Republicano que está en contra de Trump y que le están tirando abajo muchos de sus decretos y nombramientos.

"Y en ese contexto de luchas es donde podrían haber dos hipótesis: una es que Trump haya querido ganar tiempo con un golpe de efecto en Siria, porque el ataque ha sido pequeño, casi simbólico para lo que puede hacer Estados Unidos", analizó.

"Con eso –agregó- consiguió que todos los medios digan 'muy bien, este es el presidente de guerra, esto es lo que hay que hacer', acallando otros temas como si Trump es un títere de Putin o que si las elecciones estuvieron amañadas".

Y la segunda hipótesis es que efectivamente haya triunfado el ala belicista y que Trump haya dicho "bueno, vayamos para allá".

Consultado si Rusia se vio sorprendida por el ataque, Moragón sostuvo que estaba dentro de sus hipótesis, pero que el verdadero problema es que Estados Unidos "no tiene política exterior, va a la rastra de los acontecimientos, por lo que es difícil negociar algo. ¿Cómo puedes negociar con alguien que no tiene una línea clara de negociación?"

Y respecto al lanzamiento de la "Madre de todas las bombas" en Afganistán, para el especialista se enmarca en la misma iniciativa aplicada en Siria y Corea del Norte y que describe como la intención de Estados Unidos "de sacar músculo con demostraciones de fuerza, para dejar patente que siguen siendo la primera potencia militar mundial ante la multitud de reveses políticos y militares que llevan sufriendo en los últimos años".

"No hay que olvidar –sostuvo- que los talibanes siguen ganando terreno año tras año en Afganistán y que según las fuentes consultadas, ya controlan entre el 40 y el 52 por ciento del territorio afgano".

Respecto al artefacto utilizado en Afganistán, Moragón le bajó el precio al recordar que las "superbombas convencionales" existen desde la Segunda Guerra Mundial y desde entonces fueron usadas en múltiples ocasiones, especialmente en la guerra de Vietnam.

"También hay que saber que la GBU-43/B, es la mayor bomba convencional de Estados Unidos, pero no la mayor 'superbomba convencional'. La más grande la tienen los rusos y es una bomba termobárica o de aire-combustible".

"De hecho, las GBU-43/B son completamente prescindibles en los arsenales de las grandes potencias, puesto que son de escasa utilidad. Para entendernos, nadie va a ganar una guerra por tener y usar esta clase de bombas", concluyó su explicación.